Queridas familias:
Gracias. Nos juntamos de forma totalmente voluntaria y llegamos muchos más de los que esperábamos —cerca de dos tercios del curso—, y eso ya dice algo: hay ganas de conversar sobre esto. Fue una conversación honesta, con miradas distintas y mucho respeto, y varios lo dijimos en voz alta: el solo hecho de hablarlo, entre nosotros, ya vale.
Este documento les devuelve lo que escuchamos. No es un acta ni una propuesta cerrada: recogemos las ideas, no los nombres, y no venimos a decidir nada todavía. Al contrario, queremos dejar sobre la mesa las preguntas que nos quedaron, para seguir pensándolas juntos. Y una precisión: el acuerdo que construyamos mira sobre todo de 4° en adelante. Es un pacto hacia el futuro, para llegar a tiempo, antes de que lleguen los teléfonos y las redes.
Descargar este documento (PDF)En qué nos encontramos
Aunque cada familia vive esto distinto, hubo varias cosas en las que coincidimos:
- Que no se trata de estar contra la tecnología, sino a favor de la infancia. Prohibir por prohibir despierta más curiosidad; el camino es guiar y acompañar.
- Que este acuerdo cuida sobre todo la convivencia entre los niños —las visitas, los cumpleaños, el juego compartido— y no pretende meterse en cómo cada familia organiza su casa.
- Que vale la pena retrasar juntos, lo más posible, las redes sociales.
- Que queremos poner en el centro lo presencial y lo análogo: juegos de mesa, instrumentos, salidas al aire libre, tardes sin pantalla.
- Que los adultos también nos miramos: predicar con el ejemplo es parte del trato.
- Que la fuerza está en ser muchos: un acuerdo de curso le da respaldo a cada familia frente al “todos lo tienen”.
- Que esto será un proyecto vivo, que iremos revisando, y en el que nos toca seguir aprendiendo.
Las preguntas que nos quedan
Y quedamos con preguntas abiertas. No tenemos la respuesta: queremos pensarlas con ustedes. Estas son las que más nos resonaron.
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¿La edad del primer teléfono y de las redes es decisión de cada familia, o algo que nos conviene coordinar como curso?
Fue la pregunta más viva. Convivió el respeto a que cada casa decide con la idea de que, si nos coordinamos, ninguna familia carga sola con la presión de que “los demás ya tienen”.
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¿Qué hacemos con las fotos de nuestros hijos que subimos los adultos?
Es lo más nuestro y lo más colectivo, y casi no alcanzamos a conversarlo. Además, la ley de protección de datos se vuelve más exigente muy pronto.
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¿Hasta dónde llega “respetar la casa del otro”?
¿Basta con preguntar antes a la familia que recibe, o cuando viene un niño que en su casa no usa pantallas, esa tarde nadie las usa?
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¿Cómo cuidamos de lo más serio sin dramatizar?
El contacto con desconocidos en los juegos en línea, o los contenidos que asustan —nos pasó con una película—, sin caer en satanizar la tecnología. Y también lo que aún no sabemos nombrar del todo: la inteligencia artificial y lo que venga.
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¿Cómo hacemos que esto dure?
Las familias con hijos mayores nos contaron que estos acuerdos tienden a diluirse con el tiempo. ¿Cómo lo mantenemos vivo, y no una firma que se olvida?
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¿Qué cosas ricas hacemos juntos, como curso?
Instrumentos, juegos de mesa, salidas, un desafío sin celulares en un cumpleaños. ¿Cuáles hacemos entre todos, para que no dependan del tiempo ni de los recursos de cada casa?
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¿Cómo sumamos al colegio a esta conversación?
Para que este esfuerzo de las familias tenga eco también en la sala y en el día a día del curso.
Un primer paso, si les parece
Hubo algo en lo que casi todos coincidimos y que podríamos empezar a practicar desde ya, sin esperar nada más: preguntarnos entre familias antes de una visita —qué se puede, qué no— y respetar lo que cada casa define. Es simple, y ya cuida la convivencia de nuestros hijos.
Lo que viene
En las próximas semanas les haremos llegar un formulario para pronunciarse punto por punto: podrán decir en qué están de acuerdo, en qué con matices y en qué no. Es, además, la forma de que participen quienes no pudieron acompañarnos esta vez; su voz nos importa igual. Con eso construiremos una propuesta de acuerdo para firmar hacia fin de año, entendida siempre como un proyecto que seguiremos revisando.
~5 minutos · anónimo · una vez por familia
Esto recién empieza, y da gusto empezarlo así. Gracias por venir, por escuchar y por el cariño.
La delegatura del curso